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Médico Internista e Intensivista, y estudioso de las Santas Escrituras (La Biblia), y un predicador incansable del verdadero monoteísmo bíblico, y sobre todo, del mensaje o evangelio del Reino de Dios, que es la única esperanza que tiene este mundo para sobrevivir a su destrucción total.

viernes, 9 de enero de 2009

EL DIEZMO NO ES CRISTIANO


Un ensayo por Russell Earl Kelly, Ph.D.


Revisión 4 de marzo de 2007



El siguiente ensayo es un resumen de mi libro, ¿Tiene la iglesia la obligación de enseñar a diezmar? Las conclusiones de un teólogo tocante a una doctrina tabú. El libro en sí es una versión mayor de mi tesis de cátedra Ph.D. Insto a los educadores bíblicos a ser valientes, que abran sus niveles de investigación en sus seminarios y promuevan estudios sobre este tema en los niveles de mágister, doctorado y catedrático. Esta doctrina sencillamente es demasiado importante para pasarla por alto.

En muchas iglesias de hoy la doctrina del diezmo se ha convertido en todo un escándalo. Por un lado, la mayoría de los libros de texto a nivel de seminario referente a la teología sistemática y la hermenéutica escritos por eruditos de mucha preparación omiten el tema del diezmo, y por otro lado, la práctica rápidamente se está convirtiendo en un requisito para ser feligrés en las mismas denominaciones que insisten en doctrinas fundamentadas en la Biblia. También hay más y más pruebas que laicos que cuestionan la legitimidad de diezmar bajo el Nuevo Pacto por lo general son criticados y despreciados como busca pleitos o cristianos débiles. Líderes cristianos sinceros siempre deben estar dispuestos a un diálogo abierto en torno a la Palabra de Dios. La indisposición por hacerlo sugiere duda e inseguridad. Más “valentía santa” sería necesaria.

El diezmo moderno se fundamenta sobre muchas
falsas premisas

Lo que enseñan muchas denominaciones del diezmo se resume en la declaración de cierta denominación en cuanto a la mayordomía. Dice que “el diezmo es la mínima norma bíblica y que el punto de partida establecido por Dios no debe ser sustituido o comprometido por ninguna otra norma.” Añade que el diezmo es de la ganancia neta pagadero a la iglesia antes que se calcule el impuesto público sobre la ganancia.

Las siguientes pautas en este ensayo delinean un contraste entre las falsas enseñanzas que se utilizan para apoyar el diezmo con lo que la Palabra de Dios dice verdaderamente.

Pauta #1: Los principios de la dadivosidad en 2 Corintios 8 y 9 tienen que ver con el diezmo.

La falsa enseñanza es que el diezmo es una expectativa divina obligatoria la cual siempre precede la dadivosidad de libre voluntad.

La dadivosidad de libre voluntad existía antes del diezmo. Los siguientes principios del Nuevo Pacto tocante a la dadivosidad de libre voluntad se encuentran en 2 Corintios, capítulos 8 y 9: (1) La dadivosidad es una “gracia.” Estos capítulos usan la palabra griega para “gracia” ocho veces en torno a la ayuda para los santos pobres. (2) Primero hay que hacer la dádiva de uno mismo a Dios (8:5). (3) Hay que darse a conocer la voluntad de Dios (8:5). (4) Hay que dar en respuesta al don de Dios (8:9). (5) Hay que dar por razón de un deseo sincero (8:8, 10, 12; 9:7). (6) No hay que dar porque lo manda algún mandamiento (8:8, 10; 9:7). (7) Hay que dar más de lo que se pueda (8:3, 11, 12). (8) Hay que dar para producir igualdad. Esto quiere decir que los que tienen más deben dar más a fin de suplir la incapacidad de los que no pueden dar tanto (8:12-14). (9) Dar con gozo (8:2). (10) Hay que dar por el deseo de crecer más espiritualmente (9:8, 10, 11). (12) Hay que dar porque se está escuchando la predicación del evangelio (9:13).

Pauta # 2: En la Palabra de Dios el diezmo siempre es ¡en comida!

La falsa enseñanza es que los diezmos bíblicos incluyen TODO tipo de
ganancia.

Utilice la Palabra de Dios para definir lo que es “el diezmo.” ¡No utilice un diccionario secular! Abra una concordancia bíblica completa y descubrirá que la definición que usan los promotores del diezmo está equivocada. En la Palabra de Dios el “diezmo” no aparece por sí solo sin forma alguna. Aunque ya el dinero existía antes del diezmo, la forma original del “diezmo” de Dios nunca fue en dinero. Era el “diezmo de alimento.” Esto es muy importante: El verdadero diezmo bíblico siempre fue solamente en forma de alimento de las granjas y de las manadas de solamente los israelitas quienes vivían solamente dentro de la Tierra Santa de Dios, dentro de la frontera nacional de Israel. El aumento se recogía de lo que Dios había producido y no por la habilidad o pericia humana.

Hay 15 versículos tomados de 11 capítulos y 8 libros desde Levítico 27 hasta Lucas 11 que describen el contenido del diezmo. Y el contenido jamás (una vez más), jamás incluyó dinero, plata, oro o cualquier otra cosa que ¡no fuera alimentos tomados dentro de Israel! Sin embargo la definición equivocada del “diezmo” es la que se sigue predicando como ¡el más grande error tocante al diezmo hoy! (Véase Lev. 27:30, 32; Núm. 18:27, 28; Deut. 12:17; 14:22, 23; 26:12; 2 Cró. 31:5, 6; Neh. 10:37; 13:5; Mal. 3:10; Mat. 23:23; Luc. 11: 42).

Pauta #3: El dinero era un bien indispensable no diezmado

La falsa premisa es que el trueque de alimentos generalmente
reemplazaba el dinero.

Un argumento a favor de diezmar con bienes no alimenticios es que el dinero no era universalmente disponible y para la mayoría de los intercambios se usaba el trueque de alimentos. Este argumento no es bíblico. Génesis de por sí utiliza la palabra “dinero” en 32 textos y la palabra ocurre 44 veces antes que se mencione el diezmo por primera vez en Levítico 27. La palabra shekel también aparece a menudo desde el Génesis hasta Deuteronomio.

De hecho siglos antes que Israel entrara a Canaán y comenzara a diezmar los alimentos de la tierra santa de Dios el dinero era un bien indispensable diariamente. Por ejemplo había dinero en forma de shekels para el pago por esclavos (Gén. 17:12+); tierra (Gén 23:9+); libertad (Éxo. 23:11); multas judiciales (Éxo. 21; 22); recargos del santuario (Éxo. 30:12+); votos (Lev. 27:3-7); impuestos del censo (Núm. 3:47+), bebidas alcohólicas (Deut. 14:26) y la dote matrimonial (Deut. 22:29).

De acuerdo a Génesis 47:15-17 el alimento se usaba en trueque solamente después que se había agotado el dinero. La palabra de Dios en Levítico define leyes bancarias y de usura aun antes del diezmo. Por tanto el argumento que el dinero no prevalecía lo suficiente para el uso diario es falso. Sin embargo el diezmo en sí nunca incluía dinero en efectivo de bienes no alimenticios, como otros productos y negocios.

Pauta #4: El diezmo de Abraham a Melquizedec manifestaba una tradición pagana.

La falsa enseñanza es que Abraham daba libremente de sus diezmos porque era la voluntad de Dios.

Por las siguientes razones no se puede usar a Génesis 14:20 como un ejemplo para que los cristianos diezmen. (1) La Biblia no dice que Abraham dio “libremente” este diezmo. (2) La dádiva de Abraham NO fue un diezmo santo de la tierra santa de Dios recogido por el pueblo santo de Dios de acuerdo al santo pacto antiguo de Dios. (3) El diezmo de Abraham fue solamente del botín de la guerra y era de rigor en muchas naciones. (4) En Números 31, Dios solamente exigió el 1% del botín de la guerra. (5) El diezmo de Abraham a Melquizedec fue un evento que se registró solamente una vez. (6) El diezmo de Abraham no fue de sus bienes personales. (7) Abraham no guardó nada para sí mismo; él devolvió todo. (8) El diezmo de Abraham no se usa como ejemplo en ningún lugar de la Biblia en apoyo del diezmo. (9) Génesis 14, versículo 21 es el texto clave. Ya que la mayoría de los comentarios bíblicos explican al versículo 21 como un ejemplo de una tradición árabe pagana, es una contradicción explicar 90% del versículo 21 como pagano, y al mismo tiempo insistir que el 10% del versículo 20 era la voluntad de Dios. (10) Si Abraham es un ejemplo para que los cristianos le den 10% a Dios, entonces también debe ser ejemplo a los cristianos para que le den el otro 90% a ¡Satanás, o al rey de Sodoma! (11) Ya que ellos mismos eran sacerdotes, ni Abraham ni Jacob tenían que mantener un sacerdocio levítico; por lo tanto probablemente dejaban alimentos para los pobres en sus altares.

Pauta #5: El diezmo no era un mínimo obligatorio de todos los israelitas del Antiguo Pacto

La falsa enseñanza es que todos tenían que comenzar su nivel de dadivosidad al diez por ciento.

Pero solo los israelitas que ganaban su sustento de la agricultura y de los animales del campo tenían la obligación de diezmar según la ley de Moisés. Sus creces venían de la mano de Dios. Los que recibían creces de su propia mano de obra o habilidad no tenían la obligación de diezmar productos o dinero. Los pobres y necesitados que no diezmaban y recibían apoyo del diezmo, daban ofrendas de su propia libre voluntad.

Pauta #6: El primer diezmo llegaba a las manos de los siervos de los sacerdotes.

La falsa enseñanza es que los sacerdotes del Antiguo Testamento recibían
todo del primer diezmo.

El diezmo “entero”, el primer diezmo, de ninguna manera llegaba a los sacerdotes. De acuerdo a Números 18:21-24 y Nehemías 10:37b, iba a los siervos de los sacerdotes, los levitas. Y de acuerdo a Números 18:25-28 y Nehemías 10:38, los levitas daban el mejor “diezmo de este diezmo” (1%) de lo que recibían a los sacerdotes que ministraban el holocausto por el pecado y servían en los lugares santos. Los sacerdotes no diezmaban.


También es importante darse cuenta que por cambio del recibo de estos diezmos, tanto los levitas como los sacerdotes renunciaban a todo derecho de recibir tierras por herencia dentro de Israel (Núm. 18:20-26; Deut. 12:12; 14:27, 29; 18:1, 2; Jos. 13:14, 33; 14:3; 18:7; Eze. 44:28). Aun si en el nuevo pacto existieran los diezmos primeramente irían a los diáconos (levitas) para que ayudaran a los predicadores y para el mantenimiento de los edificios.

Pauta #7: “Será santo al Señor” no designa al diezmo como una norma moral eterna.

La falsa enseñanza es que Levítico 27:30-33 comprueba que el diezmo es una “norma moral eterna” porque “es santo al Señor.”

Las frases “será santo al Señor” y “será santísimo al Señor” son de uso común en Levítico. Sin embargo, casi cada otro uso de estas mismas dos frases en Levítico han sido descartadas por los cristianos desde hace mucho. Estas frases se usaban para describir todos los días de fiesta, las ofrendas de los holocaustos, los alimentos limpios, los sacerdotes del pacto antiguo y el santuario del pacto antiguo. Léase particularmente los versículos 28 y 29 del mismo capítulo. Aunque el “diezmo del diezmo” (1%) que era entregado a los sacerdotes era lo “mejor” de lo que recibían los levitas, el diezmo que recibían los levitas era solamente “una décima parte” y no era de lo “mejor” (Lev. 27:32,33).

Pauta #8: Las primicias no son lo mismo que los diezmos

La falsa premisa es que los diezmos son lo mismo que las primicias.

Las primicias era una cantidad muy pequeñas de la primera cosecha y el primogénito era el primer nacido de los animales. Las primicias era tan pequeñas que cabían dentro de un canasto de mano (Deut. 26:1-4, 10; Lev. 23:17; Núm. 18:13-17; 2 Cró. 31:5a).

Las primicias y la ofrenda del primogénito iban directamente al templo para el consumo único de los sacerdotes quienes tenían la obligación de consumirlas en su totalidad dentro del templo (Neh. 10:35-37a; Ex. 23:19; 34:26; Deut. 18:4).

Todo el diezmo levítico iba primero a las ciudades de los levitas y ciertas porciones iban al templo para alimentar tanto a los levitas como a los sacerdotes que ministraban allí por turno (Neh. 10:37b-39; 12:27-29, 44-47; Núm. 18:21-28; 2 Cró. 31:5b). Aunque los levitas se alimentaban con el diezmo, los sacerdotes podían comer también de las primicias, de las ofrendas del primogénito y otras ofrendas.

Pauta #9: La Biblia describe cuatro diferentes tipos de diezmos.

La falsa doctrina ignora todos los otros diezmos y se enfoca en una interpretación errónea del primer diezmo religioso.

El primer diezmo religioso, llamado el “diezmo levítico” tenía dos partes. Nuevamente, el primer diezmo por entero se entregaba a los levitas quienes eran solamente los siervos de los sacerdotes (Núm. 18:21-24; Neh. 10:37). Los levitas a su vez, daban una décima parte de todo el diezmo a los sacerdotes (Núm. 18:25-28; Neh. 10:38). De acuerdo a Deuteronomio 12 y 14, el segundo diezmo religioso, llamado el “diezmo de la fiesta,” era consumido por los adoradores en las calles de Jerusalén durante los tres festivales anuales (Deut. 12:1-19; 14:22-26). Y de acuerdo a Deuteronomio 14 y 26, un tercer diezmo, llamado el “diezmo para los pobres”, se guardaba en los hogares cada tercer año para alimentar a los pobres (Deut. 14:28,29; 26:12,13). Además, de acuerdo a 1 Samuel 8:14-17, el gobernante recogía el primer y el mejor diez por ciento para el uso político. Durante el tiempo de Jesús Roma recogía el primer diez por ciento (10%) de casi todo el alimento y el veinte por ciento (20%) del fruto de las cosechas como su botín de vencedor. Uno se pregunta qué es lo que las iglesias están tratando de esconder cuando escogen al diezmo religioso que más les conviene para sus fines y descartan los otros dos diezmos religiosos importantes.

Pauta #10: Jesús, Pedro, Pablo y los pobres ¡no diezmaban!

La falsa enseñanza es que todo el mundo en el Antiguo Testamento tenía la obligación de dar a Dios al nivel del diez por ciento.

¡Los pobres no tenían obligación alguna de diezmar! Ni tampoco se diezmaba de los resultados de la mano de obra del trabajador, artesano, o por habilidad alguna. Solamente los agricultores y ganaderos recogían el diezmo de lo que Dios producía en aumento. Jesús era un carpintero; Pablo era un fabricante de tiendas y Pedro era un pescador. Ninguna de estas labores los calificaba para diezmar porque no cosechaban de la tierra ni cuidaban del ganado para subsistir. Por lo tanto es incorrecto enseñar que todos pagaban al menos el diezmo de rigor y por lo tanto que en el Nuevo Pacto los cristianos tienen la obligación de al menos comenzar con el mínimo de lo que daban los israelitas en el Pacto Antiguo. Esta falsa premisa se repite muy a menudo y desconoce por completo la definición tan sencilla del diezmo como alimento recogido de los productos del aumento de la siembra o del aumento del ganado.

También es un error enseñar que los pobres de Israel tenían la obligación de pagar el diezmo. De hecho, ¡ellos mismos recibían el diezmo! Una gran parte del diezmo de la segunda fiesta y ¡todo el diezmo especial del tercer año era para los pobres! Había muchas leyes que protegían a los pobres de abuso y de sacrificios costosos que no podían costear (véase también Lev. 14:21; 25:6, 25-28, 35, 36; 27:8; Deu. 12:1-19; 14:23, 28, 29; 15:7, 8, 11; 24:12, 14, 15, 19, 20; 26:11-13; Mal. 3:5; Mat. 12:1, 2; Marcos 2:23, 24; Lucas 2:22-24; 6:1, 2; 2 Cor. 8:12-14; 1 Tim. 5:8; Santiago 1:27).

Pauta #11: A menudo el diezmo se usaba como un impuesto político.

La falsa enseñanza es que los diezmos nunca se pueden comparar a los impuestos o a la tasación.

En la economía hebrea, el diezmo se usaba de una manera totalmente diferente a lo que se predica hoy. Otra vez, los levitas que recibían todo el diezmo ni siquiera eran ministros o sacerdotes – ¡eran solamente los siervos de los sacerdotes! Números, capítulo 3 describe a los levitas como carpinteros, obreros en metalúrgica, curtidores y artesanos quienes cuidaban del mantenimiento del pequeño santuario. Y de acuerdo a 1º de Crónicas, capítulos 23-26, durante el tiempo del rey David y el rey Salomón los levitas todavía eran diestros artesanos encargados de la inspección para dar el visto bueno a toda la obra del templo: 24.000 trabajaban en el templo como obreros y capataces; 6.000 eran oficiales y jueces; 4.000 eran guardias y 4.000 eran músicos. Como representantes oficiales del rey, los levitas usaban sus ingresos del diezmo para fungir como oficiales, jueces, recaudadores de impuestos, tesoreros, guardias del templo, músicos, panaderos, cantantes y soldados profesionales (1 Cró. 12:23, 26; 23:2-5; 26:29-32; 27:5). La razón por la que estos ejemplos del uso de los ingresos del diezmo no se usan como ejemplos hoy para la iglesia es obvia.

También es importante saber que los diezmos del Pacto Antiguo jamás fueron usados para la evangelización de los que no eran israelitas. ¡El diezmo fracasó! Véase Hebreos 7:12-19. Los diezmos jamás fueron el móvil para que los levitas o sacerdotes del Pacto Antiguo establecieran misión alguna o movieran a un solo gentil a convertirse en israelí (Éxo. 23:32; 34:12, 15; Deut. 7:2). El diezmo del Antiguo Pacto fue motivado y dado por mandato de la ley, y no por el amor. De hecho, durante la mayor parte de la historia de Israel los voceros de Dios fueron los profetas – y no los levitas y sacerdotes que vivían del diezmo.

Pauta #12: Los diezmos levíticos por lo general se llevaban a las ciudades de los levitas.

Falsos maestros quieren que pensemos que así como en el Antiguo Testamento los diezmos se llevaban al templo ahora deben ser llevados al “alfolí del edificio de la iglesia”.

¡El diezmo “entero” NUNCA se llevaba al templo! En realidad, la gran parte de los diezmos levíticos ¡jamás llegaba al templo! Los que enseñan otra cosa ignoran las ciudades levíticas y las 24 clases de los levitas y sacerdotes. De acuerdo a Números 35, Josué 20, 21 y 1 Crónicas 6, los levitas y sacerdotes vivían en tierra prestada como Jericó y Hebrón que rodeaba las ciudades levíticas donde ellos labraban las tierras y criaban ganado (diezmado). También es claro a partir de 2 Crónicas 31:15-19 y Nehemías 10:37 que la gente del pueblo tenía que llevar sus diezmos a las ciudades levíticas. ¿Por qué? Porque allí es donde vivía el 98% de los levitas y sacerdotes con sus familias la mayor parte del tiempo. Véase también a Josué 20, 21; Núm. 35; 1 Crónicas 6:48-80; 2 Crónicas 11:13-14; Neh. 12:27-29; 13:10 y Mal. 1:14 para las ciudades levíticas.

Pauta #13: El texto del diezmo que ha sido más abusado es Malaquías 3.

La falsa enseñanza de los diezmos a partir de Malaquías 3 ignora cinco hechos bíblicos importantes.

(1) Malaquías está en el contexto del Pacto Antiguo y jamás se cita en el Nuevo Pacto para avalar el diezmo (Lev. 27:34; Neh. 10:28, 29; Mal. 3:7; 4:4). (2) En 1:6; 2:1 y 3:1-5 Malaquías claramente se dirige a los sacerdotes que no tienen honradez sino están bajo maldición debido a que habían robado las mejores ofrendas de Dios. (3) Se debe tomar en cuenta que los levitas vivían en sus ciudades y Jerusalén no era una ciudad levítica (Josué 20, 21). La enseñanza que el 100% del diezmo era traído al templo no tiene sentido porque la mayoría de los levitas y sacerdotes no vivían en Jerusalén. (4) En Malaquías 3:10-11 los diezmos todavía tienen la forma de alimentos (Lev. 27:30-35). (5) Las 24 clases de levitas y sacerdotes también deben tomarse en cuenta. Comenzando con el rey David y Salomón, se dividían en 24 familias. Estas divisiones seguían vigentes durante el tiempo de Malaquías según lo requerido por Esdras y Nehemías. Ya que solo una familia servía en el templo por solo una semana a la vez, no había razón alguna para enviar TODO el diezmo al templo cuando el 98% tenía como finalidad la alimentación de los que quedaban en las ciudades levíticas (para las clases véase 1 Cró. capítulos 23-26; 28:13, 21; 2 Cró. 8:14; 23:8; 31:2, 15-19; 35:4, 5, 10; Esdras 6:18; Neh. 11:19, 30; 12:24; 13:9, 10; Lucas 1:5).

Por tanto, al analizar el contexto de las ciudades levíticas, las 24 familias de sacerdotes, los niños menores de edad, las esposas, Números 18:20-28, 2 Crónicas 31:15-19, Nehemías 10-13, y todo Malaquías, solamente como el 2% del diezmo normalmente se requería en el templo de Jerusalén.
Tanto la bendición como la maldición de Malaquías 3:9-11 estuvo en vigencia hasta que el Pacto Antiguo caducó en la cruz. Los que escucharon a Malaquías por voluntad propia reafirmaron el Pacto Antiguo (Neh. 10:28,29). "Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra." Y todo el pueblo dirá: "Amén." (Deu. 27:26 citado en Gál. 3:10). Pero Jesús puso fin a la maldición. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero)” (Gál. 3:13).

Hoy las personas de los ingresos más bajos son los que pagan la mayor cantidad a las agencias de caridad. Sin embargo la mayoría sigue en pobreza. Ni la lotería, ni el diezmo es la respuesta mágica que sustituye a la educación, determinación y el arduo trabajo. Si Malaquías 3:10 de veras funcionara para los cristianos del Nuevo Pacto, entonces los millones de cristianos pobres que pagan el diezmo ya hubieran escapado la pobreza y ya sería el grupo más adinerado del mundo en vez de seguir entre el grupo más pobre. No hay prueba alguna que la mayoría de gente pobre que “paga el diezmo” jamás recibe bendición financiera sencillamente porque paga el diezmo. Las bendiciones del Pacto Antiguo no son las bendiciones del Nuevo Pacto (Heb. 7:18, 19; 8:6-8, 13).

Pauta #14: El Nuevo Testamento no enseña el diezmo.

La falsa doctrina es que Jesús enseñó el diezmo en Mateo 23:23, lo cual según dicen ellos, es evidente en el Nuevo Testamento.

El Nuevo Pacto no comenzó cuando Jesús nació sino cuando él murió (Gál. 3:19, 24, 25; 4:4, 5). El diezmo no es enseñanza para la iglesia ¡después de la cruz! Cuando Jesús habló del diezmo en Mateo 23:23, el “ustedes” se refería a la obediencia judía a la ley del Pacto Antiguo el cual el apoyó y endosó hasta la cruz (véase “de la ley” en 23:23). En Mateo 23:2 y 3 (el contexto de 23:23) Jesús le dijo a sus seguidores judíos que obedecieran a los escribas y fariseos “porque se sientan en la cátedra de Moisés”. Sin embargo él no mandó que los gentiles que él sanó se presentaran a los sacerdotes y que obedecieran la ley de Moisés (compárese con Mat. 5:23, 24 y 8.4). Y las iglesias de hoy no recaudan diezmos de las hierbas de las hortalizas tal como Jesús ordenara.

Después de la cruz no hay ni un solo texto bíblico en el Nuevo Testamento que enseña el diezmo – ¡punto! Hechos 2:42-47 y 4:32-35 no dan el ejemplo del diezmo para el sostén de los líderes de la iglesia. De acuerdo a 2:46 los cristianos judíos seguían adorando en el templo. Y de acuerdo a 2:44 y 4:33,34 los dirigentes de la iglesia compartían por igual con los feligreses de lo que recibían (lo que no se hace hoy). Finalmente Hechos 21:20-25 comprueba que los cristianos judíos seguían observando celosamente la ley mosaica 30 años después – y eso debe haber incluido el diezmo – de otra manera no los hubieran permitido entrar al templo para adorar. Por lo tanto, cualquier diezmo recogido por los primeros cristianos judíos llegaba al templo y no iba para el apoyo de la iglesia.

Pauta #15: El sacerdocio limitado del Antiguo Pacto fue reemplazado por el sacerdocio de todos los creyentes.

La falsa enseñanza es que los ancianos y pastores del Nuevo Pacto sencillamente siguen la misma línea del sacerdocio del Pacto Antiguo mereciendo el diezmo.

Compárese a Éxodo 19:5,6 con 1 Pedro 2:9, 10. Antes del incidente del becerro de oro, la intención de Dios había sido que cada israelita fuera un sacerdote de tal modo que el diezmo jamás se hubiera establecido. Los sacerdotes no diezmaban pero recibían una décima parte del primer diezmo (Núm. 18:26-28; Neh. 10:37,38).

La función y el propósito del sacerdocio del Pacto Antiguo fue reemplazado, no por los ancianos y pastores, sino por el sacerdocio de todos los creyentes. Al igual que todos los reglamentos de la ley, el diezmo era tan solo una sombra provisional hasta que llegara Cristo (Efe. 2:14-16; Col. 2:13-17; Heb. 10:1). En el Nuevo Pacto cada creyente es hecho un sacerdote hacia con Dios (1 Pet. 2:9, 10; Rev. 1:6; 5:10). Y como sacerdote, cada creyente ofrece sacrificios a Dios (Heb. 4:16; 10:19-22; 13:15, 16). Por tanto, cada ordenanza que previamente sostenía relación con el antiguo sacerdocio fue borrada en la cruz. Puesto que Jesús tampoco era de la tribu de Leví, hasta él mismo no calificó. Por tanto el propósito original del diezmo ya no existe (Heb. 7:12-19; Gal. 3:19, 24, 25; 2 Cor. 3:10-18).

Pauta #16: La iglesia del nuevo pacto ni es un edificio ni es un alfolí.

La falsa enseñanza es que en el cristianismo los edificios llamados “iglesias” “tabernáculos” o “templos” reemplazan al templo del Antiguo Testamento como la morada de Dios.

La palabra de Dios jamás designa a las iglesias del Nuevo Pacto como “tabernáculos”, “templos” o “edificios” en ¡los que mora Dios! La iglesia de Dios, la morada de Dios, está dentro de los creyentes. Los creyentes “no van a la iglesia” – sino que los creyentes se “congregan para adorar”. Además, ya que los sacerdotes del Antiguo Testamento no pagaban el diezmo, entonces no es lógico seguir con esa práctica. Por lo tanto, es un error llamar a un edificio “el alfolí de Dios” para los diezmos. (1 Cor. 3:16, 17; 6:19, 20; Efe. 1:22, 23; 2:21; 4:12-16; Apo. 3:12). Para “el alfolí” o “mi casa” compárese a 1 Corintios 16:2 con 2 Corintios 12:14 y Hechos 20:17, 32-35. Durante varios siglos después del calvario los cristianos ni tenían sus propios edificios (para llamarlos alfolí) ya que el cristianismo era una religión prohibida.

Pauta #17: La iglesia crece al par que ejerce los principios del nuevo pacto.

La falsa enseñanza implica que los principios de la gracia no son tan buenos como los principios de la dadivosidad en el antiguo pacto.

En el Nuevo Pacto: (1) De acuerdo a Gálatas 5:16-23, no hay ninguna ley física que controle el fruto del Espíritu. (2) 2 Corintios 3:10 dice que el Pacto Antiguo “no tiene gloria” cuando se compara con la “sobreabundante” gloria y libertad del Espíritu. (3) Hebreos 7 es la única mención después del calvario del diezmo y explica la razón por la que el sacerdocio levítico debe ser reemplazado por el sacerdocio de Cristo porque el primero era débil e infructuoso. Al estudiar Hebreos 7 se nota una progresión desde el versículo 5 al versículo 12 hasta el 19. (4) La manera como se enseña el diezmo hoy manifiesta el fracaso de la iglesia de creer y actuar sobre los mejores principios del amor, la gracia y la fe. Las normas de dar por obligación no pueden, no han resultado y no prosperarán a la iglesia más que los principios guiados por el amor a Cristo y a las almas perdidas (2 Cor. 8:7,8).

Pauta #18: La preferencia del apóstol Pablo fue que los líderes de la iglesia fueran de sostén propio.

La falsa enseñanza es que Pablo enseñó y practicó el diezmo.

Como rabino judío, Pablo se contaba entre los que persistían en trabajar para su propio sostén (Hechos 18:3; 1 Tes. 2:9, 10; 2 Tes. 3:8-14). Aunque Pablo no condena a los que pueden recibir todo el apoyo, tampoco enseña que el apoyo financiero total es la voluntad de Dios obligatoria para el avance del evangelio (1 Cor. 9:12). De hecho, dos veces, en Hechos 20:29-35 como también en 2 Corintios 12:14, Pablo urge a los ancianos de la iglesia que trabajen para prestar apoyo a los creyentes necesitados de la iglesia.

Para Pablo, “vivir el evangelio” significaba “vivir por los principios del evangelio de fe, amor y gracia” (1 Cor. 9:14). Aunque Pablo entendía que él tenía cierto “derecho” a algún apoyo, él concluyó que su “libertad”, o el sentirse libre de predicar sin impedimentos le era más importante en el cumplimiento de su llamamiento para con Dios (1 Cor. 9:12, 15; 2 Cor. 11:7-13; 12:13, 14;1 Tes. 2:5, 6). Mientras trabajaba fabricando tiendas, Pablo aceptó un apoyo limitado pero se jactaba que su paga, o salario, era que él podía predicar el evangelio voluntariamente, sin ser carga para otros (1 Cor. 9:16-19).

Pauta #19: El diezmo no fue ley para la iglesia hasta el 777 a.d.

La falsa enseñanza es que la Iglesia siempre ha enseñado el diezmo.

Los primeras congregaciones cristianas se formaron siguiendo el patrón de las sinagogas judías dirigidas por los rabinos que como Pablo, se negaban a recibir ingresos de la predicación y la enseñanza de la palabra de Dios. Hay muchos libros en torno a la vida social de los judíos que explican este detalle.

Desde la muerte de Cristo hasta que el cristianismo llegó a ser una religión con reconocimiento legal 300 años después, la mayoría de los grandes líderes de la iglesia se impusieron votos de pobreza. ¡Este es un hecho histórico con apoyo en documentos históricos! Tomaron literalmente las palabras de Jesús al joven rico en Lucas 18:22 “vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”. La mayoría de los historiadores de la iglesia están de acuerdo que estos primeros líderes de la iglesia al menos por los primeros 200 años trabajaban en sostén propio. Un líder cristiano no podía decirle a un oficial del censo romano que su trabajo era de tiempo completo en la predicación de una religión “prohibida”.

Clementino de Roma (c95), Justo el Mártir (c150), Irineo (c150-200) y Tertulio (c150-200) todos se oponían al diezmo por ser estrictamente una tradición judía. El Didache (c150-200) sancionaba a los apóstoles itinerantes que se quedaban más de tres días y luego pedían dinero. Los viajeros que decidían quedarse con ellos se veían obligados de aprender un oficio. Los que enseñan el diezmo no citan las declaraciones de estos padres de la iglesia que se oponían al diezmo.

Ciprio (200-258) fracasó cuando intentó imponer el diezmo en Cartago, África del norte alrededor del 250 a.d. Sin embargo, cuando se convirtió, Ciprio entregó su gran riqueza personal a los pobres y tomó un voto de pobreza. Y – debemos recordar – sus ideas del diezmo no fueron adoptadas.

Cuando los maestros del diezmo citan a Ambrosio, Crisóstomo y Agustín como los así llamados “padres de la iglesia” por pura conveniencia no incluyen los primeros 200 años de la historia de la iglesia. Aun después que el cristianismo fue legalizado en el siglo cuarto muchos de los grandes líderes espirituales tomaron votos de suma pobreza prefiriendo vivir vida de solteros en monasterios. Si es que van a citar a estos maestros del diezmo, entonces la iglesia también debe escuchar el tipo de vida que ellos vivían.

Aunque están en desacuerdo con sus propios teólogos, la mayoría de los historiadores de la iglesia escriben que el diezmo no llegó a ser una doctrina aceptada en la iglesia por más de 700 años después de la cruz. De acuerdo a los mejores historiadores y enciclopedias, no fue sino hasta después de 500 años que el concilio local de la iglesia de Macón en Francia, en el año 585, intentó sin éxito de imponer diezmo sobre sus miembros. No fue sino hasta el año 777 que Carlos el Magno permitió que la iglesia por aval de ley pudiera recoger los diezmos. Tal cual, amigo mío, es la historia del diezmo según la Enciclopedia Británica, la Enciclopedia Americana, y la Enciclopedia Católica Romana para que todos la lean. Estos hechos históricos debieran servir como prueba para alguien.

Conclusión

En la palabra de Dios, el “diezmo” no aparece por sí solo. Es el diezmo de los ALIMENTOS.” El diezmo bíblico fue limitado dentro de un marco estrecho por el mismo Dios. El verdadero diezmo bíblico siempre tuvo estas características: (1) solamente lo que era alimento o comida, (2) solamente de las granjas y el ganado, (3) dado solamente por israelitas, (4) quienes solamente vivían dentro de la tierra santa, dentro de la frontera de Israel, (5) solamente de acuerdo a las condiciones del Pacto Antiguo y (6) el aumento solamente se podía recoger de los que Dios había producido.

Por lo tanto, (1) objetos que no eran de alimento no podían ser diezmado; (2) animales de caza silvestre y de pesca no podían ser diezmados; (3) los que no eran israelitas no podían diezmar; (4) alimento fuera de la tierra santa de Dios no podía ser diezmado; (5) cuando ya no había sacerdocio levítico no había ley en rigor que obligara el diezmo; y (6) el diezmo no provenía de lo que había producido la mano del hombre o capturado por sus propias manos en la pesca o en la cacería.

Invito a los líderes de la iglesia a mostrar apertura a dialogar en torno a este tema. El estudio atento y cuidadoso de la palabra de Dios es indispensable para el crecimiento de la iglesia. Que Dios le bendiga al participar en este estudio.

(Le insto a reimprimir y distribuir este artículo).

LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ



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Charles Russell reconocía en conversaciones privadas ser el único “Siervo fiel y prudente”. Sin Embargo, la WT en 1973 negó tal afirmación, a pesar que en 1916 la WT declaró otra cosa totalmente diferente. ¿Cuál de las dos publicaciones de la Watchtower es la correcta, la de 1916 o la de 1973?

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LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ


LA WATCHTOWER DELIBERADAMENTE TORCIÓ LOS ESCRITOS DE JUSTUS LIPSIUS PARA APOYAR SU FALSA DOCTRINA DE QUE JESÚS FUE EJECUTADO EN UN MADERO DE TORMENTO O PALO VERTICAL.
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La watchtower también tiene su preferencia: la crux simplex, una sola estaca con forma de I, pero no muestra toda la información. Es mas, lleva al lector a creer falsamente que el doctor Justus Lipsius también pensaba como la watchtower.

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LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ


LA HISTORIA DE LA WATCHTOWER CON CHARLES TAZE RUSSELL
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Una breve reseña histórica de la fundación de la Watchtower Bible & tract Society y las bases que se consultaron para enseñanzar sus doctrinas a la gente.

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LA SECTA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ



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Muy pocos Testigos de Jehová saben que la Watchtower se fundó usando la astrología, la piramidología ocultista por parte de su fundador Charles Taze Russell, quien firmemente creía en esas oscuras artes para predecir el futuro.

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LOS MANDAMIENTOS, LA LEY Y LA GRACIA




Por David Macías Isaza

"Porque Dios no es Dios de confusión sino de paz"
(1 Corintios 14, 33)

Es asombrosa la confusión que se ha levantado alrededor de éste tema de los mandamientos, la ley y la gracia; es tanta, que es difícil hacer un estudio sin que haya que meditar bastante cada palabra, para no añadir otra explicación confusa al respecto, pues ya la literatura cristiana está saturada de contradicciones y malas interpretaciones que no ayudan a tener claro si estamos bajo la gracia o la ley ¿Es vigente la ley? ¿Qué debemos entender por gracia? ¿Tenemos que cumplir los mandamientos de Dios? o ¿Estamos bajo un nuevo régimen?. Se han levantado sectas con todos los extremos, pero es difícil encontrar siquiera un solo estudio, un solo teólogo, un solo predicador que nos aclare la situación y que nos muestre la justa y equilibrada medida que presentan las escrituras, eso sí, vistas en su conjunto, estudiadas profundamente de acuerdo a la sana doctrina, con una exégesis armónica y coherente. Acompáñenme pues a desenredar toda esta cuestión con la ayuda de la Biblia y la inteligencia que nos da el espíritu santo de Dios.

El Mesías aclararía todas las cosas

Y Jesús respondiendo, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os escribió este mandamiento. (Marcos 10:5)

¿Por qué Jesús les dice a éstos fariseos que Moisés escribió un mandamiento por la dureza del corazón humano? Al parecer algunos mandamientos que escribió Moisés no venían de Dios, en este estudio vamos a tratar de diferenciarlos, por esto el título los mandamientos de Dios, la ley de Moisés y la gracia de Jesucristo; aunque el término mandamiento es un sinónimo de la palabra ley, lo he puesto así para entendernos mejor desde el principio. Es sabido por diferentes fuentes que una esperanza que tenían los judíos, es que el Mesías aclararía todas las dudas que se habían formado en el mundo antiguo y que reestablecería la enseñanza que Moisés quiso darle al pueblo de Israel desde el principio, pero que, por la terquedad de ellos, no pudo. Pocos parecen saber que Moisés tuvo que escribir una extensa ley con más o menos trescientos decretos, porque el pueblo era tan terco, que aún viendo los milagros y el poder con el que Dios los sacó de Egipto, seguían en sus inútiles razonamientos y en sus falsos dioses. Pocos cristianos contemporáneos entienden que Dios tuvo que cambiar su plan porque ellos no estaban listos para aceptar la sencillez de los diez mandamientos escritos por su propia mano en la piedra, por lo cual se le permitió a Moisés escribir una extensa ley para tratar de hacerlos conscientes del pecado, a fin de que buscaran la ayuda de Dios, a través del arrepentimiento y que nacieran de su Espíritu Santo. Lo que muchos aún ignoran es que Dios siempre ha tenido el mismo plan con la humanidad, pero siempre la humanidad se ha puesto terca.

¿Cuál es el plan de יהוה para la humanidad?

Y vosotros seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos todas estas palabras que YWHW le había mandado. (Éxodo 19:6)

Desde el comienzo Dios quería establecer su reino en la tierra, lo hizo con Adán, pero él desobedeció y se independizó, trayendo como consecuencia la maldición que recayó sobre la tierra. Luego guardó un linaje (la descendencia de Set) para que llevaran la simiente bendita; después, a su descendiente Abraham, le comunicó las buenas noticias del reino y le prometió la tierra por herencia, hizo lo mismo con Isaac y Jacob, quien fue llamado posteriormente Israel, cuyos descendientes vivieron en Egipto como esclavos por cuatrocientos años hasta Dios los liberó a través de Moisés. Desde el principio, Él quería que éstos israelitas vivieran de acuerdo a sus mandamientos y que fueran sus reyes y sacerdotes santos, para entregarles el reino sobre toda la tierra, por esto llamó a Moisés para entregarle las tablas escritas por su propio dedo.

Y la gloria de YWHW reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de YHWH era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. (Éxodo 24:16-18)

Moisés se estaba demorando mucho para la inmadurez e impaciencia de los Israelitas que no entendían nada de Dios. Ellos eran espiritualmente inmaduros y no todos creían las historias de sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob (Israel).

Mas viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se juntó entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. (Éxodo 32:1)

El primer mandamiento de Dios dice que no se deben tener otros dioses aparte de YHWH, sólo a YHWH se debe amar y servir, Dios les había dicho que se olvidaran de los falsos dioses egipcios, que no se hicieran imágenes de nada; pero cuando Moisés se demoró, ellos trataron de “buscar a Dios” a su manera, se hicieron un ídolo para adorar a su forma (Independencia).

Entonces YHWH dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Presto se han apartado del camino que yo les mandé, y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más YHWH a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma; y a ti yo te pondré sobre gran gente. (Éxodo 32:7)

Dios vio que éste pueblo no iba a poder entenderlo y pensó destruirlos para evitarse el problema de tenerlos que educar, puesto que eran definitivamente muy tercos y no entendían el más sencillo e importante de los mandamientos: Ama solo a YHWH tu Dios, puesto que él es el único Dios; por esto le dice a Moisés que va a hacer una nación a partir de él. Luego Moisés intercede por el pueblo para que Dios les dé otra oportunidad.

Y dijo: Si ahora, YHWH, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora YHWH en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos. (Exodo 34:9)

Le aconsejo al lector que se tome el tiempo para leer todo este pasaje de Éxodo donde se puede ver como éste fatídico incidente del becerro de oro le costó al pueblo miles de vidas; y como fue desde este punto que se formó el sacerdocio “imperfecto” cuando la gente de Israel y la tribu de Leví (Los levitas) que estaban con Moisés mataron a tres mil personas de los que habían adorado y bailado frente al ídolo (Éxodo 32:26).

Aunque Dios les dio otra oportunidad a los que quedaron, no los dejó sin castigo, ya que les envió una plaga y se enfermaron (Éxodo 32:35).

Después de éste incidente Dios tuvo que tratarlos de una forma diferente, los Levitas se convirtieron en la tribu sacerdotal por haberse levantado en contra de la idolatría, aunque vimos antes que la voluntad y el plan de Dios era que todos fueran sacerdotes. Así es como entendemos que debido a la terquedad del pueblo, Dios tuvo que posponer sus planes y Moisés tuvo que añadir leyes que no estaban en su plan eterno y perfecto. Por ésta terquedad e incredulidad ésa generación ni siquiera pudo entrar a la tierra prometida, sino que murieron todos en el desierto y la generación posterior, los hijos de ellos fueron quienes pudieron entrar a la tierra prometida. Ésa misma terquedad agotó la paciencia de Moisés quien en una ocasión golpeó la roca para que saliera agua y no honró la santidad de Dios, y éste incidente le costó la entrada a la tierra prometida a él también (Núm. 20:12). Después de esto Dios prometió que enviaría otro profeta como Moisés que aclararía todas las cosas, a quien deberían escuchar los Israelitas, miremos:

Porque estos gentiles que has de heredar, a agoreros y hechiceros oyen; mas tú, no así te ha instruido YHWH tu Dios. Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará YHWH tu Dios; a él oiréis. Conforme a todas las cosas que pediste a YHWH tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz YHWH mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y YHWH me dijo: Han hablado bien lo que han dicho. Profeta les despertaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas será, que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta. (Deuteronomio 18:14-19)

Moisés anunció que vendría otro como él que hablaría en nombre de Dios, éste anuncio fue la forma como Dios iba a preparar a los judíos para cuando viniera dicho profeta, aunque ésta preparación tomaría cientos de años, ese tiempo para Dios es tan solo un instante, mientras tanto, Moisés tuvo que hacer una extensa ley llena de requisitos y prohibiciones para este pueblo en particular, y estableció sacrificios por el pecado que serían oficiados por los miembros de la tribu de Leví. Éste sacerdocio no era lo que Dios quería, pero tuvo que hacerlo así para que los judíos tomaran conciencia de su importancia en la historia y del pecado humano (la independencia), tuvo que hacerlo así para corregirlos, para que algunos de ellos pudieran ser salvos.

¿Pues de qué sirve la ley? Fue puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fue hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador. (Gálatas 3:19)

La ley de Moisés (no los mandamientos de Dios) fue dada a causa de las rebeliones, hasta que viniese el “profeta” a explicar todo a la humanidad, ya que el plan de Dios incluía a todas las familias de la tierra.

Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta. De manera que la ley nuestro ayo fue para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. (Gálatas 3:23-24)

La ley fue dada para llevar a los creyentes a Cristo, es decir, para preparar al pueblo, para que los hombres sepan la necesidad que tienen de un salvador que les libre de la esclavitud al pecado, para que el hombre se arrepienta de su independencia; la ley existió para hacernos conscientes de nuestra naturaleza pecaminosa hasta que llegó la promesa del reino venidero y la vida eterna con la parusía (segunda venida del Cristo); la ley de Moisés estaba vigente hasta que llegara la fe en la resurrección e inmortalidad, hasta que llegara aquel profeta que prometió Dios por medio de Moisés, hasta que llegara el esperado Mesías. Los creyentes judíos creyeron siempre que ese profeta es precisamente Jesús el Cristo; por ejemplo Esteban, el primer mártir después de Jesús dijo claramente creer que ése profeta es Jesucristo, miremos:

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará un profeta de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis haciendo conforme a todas las cosas que os hablare. y será, que cualquier alma que no oyere a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del Pacto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo a Abraham: Y en tu Simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, levantando a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad. (Hechos 3:22-26)

Jesús es el Cristo (Mesías) es el hijo de Dios, el hijo del hombre y también éste profeta que traería las palabras de Dios, quien no obedeciera su palabra sería separado del pueblo de Dios. Es interesante que los apóstoles creyeran que Jesús es precisamente el cumplimiento de la promesa, ya que muchas personas parecen ignorar éste hecho tan revelador.

Este es el Moisés, el cual dijo á los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis. Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos: Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de corazón á Egipto. (Hechos 3:37-39)

Los primeros llamados no quisieron obedecer, no tenían la fe y se hizo necesario un nuevo pacto, con un nuevo sacerdocio, ya que el primer pacto, el de la ley de Moisés no tenía el poder para justificar al hombre y para llevarlo al arrepentimiento. La calidad de los sacrificios de animales nunca saciaban la justicia de Dios ni conmovían o redargüían al hombre para llevarlo a depender de Dios como él quería, por esto él mismo envió al Cristo, un hijo suyo, engendrado por él, para que se ofreciera como expiación.

Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo (refiriéndose a Jesús), por cuanto Él es el mediador de un mejor testamento, que ha sido establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primer pacto hubiera sido sin falta, no se hubiera procurado lugar para el segundo. (Hebreos 8:6-7)

Dios sabía de antemano que el pacto con los Israelitas tendría que ser renovado, pues no correspondía con lo que él realmente quería. Por eso prometió que haría un nuevo pacto, y cuando se dice nuevo pacto, se sabe que el antiguo se da por terminado.

Porque hallando falta en ellos, dice: He aquí vienen días, dice el Señor, cuando estableceré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: Porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo los desatendí, dice el Señor. Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el YHWH: Pondré mis leyes en sus mentes, y sobre sus corazones las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. (Hebreos 8:8-10)

En éste punto es necesario detenerse un momento con cuidado. El escritor de los hebreos está citando a Jeremías, uno de los profetas llamados “profetas mayores”, el punto importante que está subrayado, dice que Dios pondrá sus leyes en las mentes y en los corazones de los hombres y mujeres de su pueblo elegido. ¿Dónde quedan los que dicen que ya no vivimos bajo la ley? ¿No está diciendo Dios que nos escribe su ley en nuestro interior? Esta afirmación significa varias cosas, primero, que la ley de Dios es mucho más sencilla que los más de trescientos decretos de la ley de Moisés, y segundo, que en el nuevo pacto ya no será bajo el sacerdocio levita, puesto que continúa diciendo:

Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré propicio a sus injusticias, y de sus pecados y de sus iniquidades no me acordaré más. Y al decir: Nuevo pacto, da por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está a desvanecerse.
(Hebreos 8:11-13)

Si ninguno tendrá necesidad de enseñar a su prójimo, esto quiere decir que no habrá el sacerdocio que hubo en la antigüedad, liderado por la tribu de los levitas. En éste nuevo pacto Dios ha establecido que todos le conozcan personalmente y todos sean sacerdotes y reyes como siempre ha querido que sea. En el libro de los hebreos se nos dice que Jesucristo es ahora el único sumo sacerdote de Dios y que los que quieren acercarse a Dios deben hacerlo por intermedio de él, por fe en su sacrificio expiatorio, el cual si pagó el precio que requiere el pecado de independencia que entró al mundo a través del primer Adán. Jesucristo también nos revela la sencillez de la ley de Dios con la declaración en Mateo 22:35-40:

Entonces uno de ellos, intérprete de la ley, por tentarle, le dijo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas.

Como hemos visto, Jesús y los apóstoles nunca han querido anular la ley de Dios o mandamientos de Dios. Lo que si podemos ver es que con el muevo pacto de Dios hecho a través de Jesús, quedó anulado el antiguo pacto que se hizo a través de Moisés con su sacerdocio levita. El primer pacto lo hizo Dios a través del sacrificio de un cordero, y se instituyó la cena de pascua, como una figura o un arquetipo para preparar al pueblo para cuando viniera el cordero de Dios; hay que decir que Juan el bautista declaró que Jesús de Nazaret es precisamente éste cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo:

Al día siguiente, vio a Jesús llegando donde él, y le dijo, «¡Observen, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! (Juan 1:29)

Jesús mismo, cuando estaba a punto de morir, comió la famosa última cena que era precisamente la cena de pascua, les declaró a sus discípulos que su sangre representaba el sello de un nuevo pacto:

Les dijo, «Realmente he deseado comer esta cena de pascua con ustedes antes de sufrir, porque les digo, no volveré a comer de esta por medio alguno hasta que se cumpla en el Reino de Dios.» Recibió una copa, y cuando había dado gracias, dijo, «Tomen esto, y compártanlo entre ustedes, porque les digo, no beberé más del fruto de la vid, hasta que venga el Reino de Dios.» Tomó pan, y cuando había dado gracias, lo partió, y se los entregó, diciendo, «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía.» De la misma forma, tomó la copa después de la cena, diciendo, «Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por ustedes. (Lucas 22:15-20)

Es pues una nueva alianza o pacto la que trajo el Mesías, anulando la antigua alianza hecha a través de Moisés y el sacerdocio Levita, ahora Dios quiere que vivamos de acuerdo a los mandamientos que trajo a través de su Cristo, y cada creyente es un sacerdote, que puede acercarse al trono de Dios personalmente, puesto que el sacrificio del Mesías cubrió el pecado del hombre, éste sacrificio si tiene el poder de hacernos dependientes de Dios. Podríamos decir que ahora estamos bajo la ley de Cristo y que la ley que ya no está vigente es la ley de Moisés. Cuando digo que no está vigente me refiero a que la ley no puede justificar al hombre frente a Dios, puesto que Dios quiere que los que van a ser justificados lo hagan por fe en el Cristo, en sus palabras, en el reino que viene, en la resurrección y la vida eterna. Por esto es que Jesucristo nos dice que no todos entrarán al reino de Dios, sino solo quienes hagan la voluntad de Dios:

No todo aquel que me dice `Señor, Señor,´ entrará al Reino de los Cielos; sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. (Mateo 7:21)

Y en otra oportunidad le preguntaron a Jesús:

—¿Qué debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos?
Jesús les contestó:
—La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado. (Juan 6:28-29)

Creer en Jesús como estamos viendo es creer en que sus mandamientos vienen de Dios y vivir de acuerdo a ellos. Jesús apareció para que el hombre no tenga de que jactarse, para que los que estaban bajo la ley de Moisés y creían que eso los justificaba delante de Dios, también se hicieran conscientes de su pecado, pues Jesús quitó lo que la ley de Moisés tenía de humano y la dejó pura, la perfeccionó dejándola tal como Dios siempre ha querido que la entendamos. Aunque muchos hoy lo ignoren, las enseñanzas o mandamientos de Dios dados a través de Jesús obedecen a una moral superior a la de la ley de Moisés, incluso mucho más exigente y radical.

Las enseñanzas de Jesús:

Una moral superior a la de Moisés

No piensen que he venido a destruir la ley o los profetas. No viene a destruir, sino a completar. Porque con seguridad, les digo, hasta que el cielo y la tierra pasen, no pasará de forma alguna, ni la letra más pequeña ni un pequeño trazo de la ley, hasta que todas las cosas estén cumplidas. Entonces, quien rompa uno de estos mandamientos, y le enseñe a otros a hacerlo, será llamado pequeño en el Reino de los Cielos; pero quien los cumpla y los enseñe será llamado grande en el Reino de los Cielos.
(Mateo 5:17-19)

Muchas sectas cristianas actualmente enseñan que la ley fue acabada con Cristo; muy pocas lo enseñan correctamente, pues la ley que fue abrogada, fue la ley de Moisés, dándole paso a la ley de Dios, o para decirlo de una forma más clara: Los mandamientos puros de Dios. Jesús vino a exigir una moral mucho más elevada que la moral que propone la ley de Moisés, y el sacrificio de Jesús es mas valioso que los sacrificios de miles de carneros, toros, chivos o aves que exige el sacerdocio levita, veremos también que Jesús vino a establecer un nuevo orden sacerdotal donde cada creyente es sacerdote, siendo Jesucristo el único sumo sacerdote y único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim 2:5).

Porque les digo que a menos que su justicia exceda a la de los escribas y fariseos, no hay forma de que entren en el Reino de los Cielos. (Mateo 5:20)

Jesús lejos de anular los mandamientos, los perfecciona. Esto es sorprendente e inquietante en gran manera, si lo comparamos con la mayoría de enseñanzas que propagan los falsos maestros de hoy. Para poder entrar al reino venidero de Dios, nuestra justicia debe ser mayor que la de los escribas (que representan a los teólogos) o los fariseos (que representan a las sectas). Vamos a ver algunos ejemplos de cómo Jesucristo establece unas normas o mandamientos más elevados que Moisés y como Jesús declara que éstos mandamientos los recibió directamente de Dios:

«Ustedes han oído que fue dicho a los antiguos, `No debes matar;´ y `Quien mate estará en peligro del juicio.´ Pero les digo, cualquiera que esté de mal genio con su hermano sin una causa estará en peligro del juicio; y cualquiera que le diga a su hermano, `¡ Raca!´ estará en peligro del Concejo; y cualquiera que le diga, `¡Tu, tonto!´ estará en peligro del fuego de Gehena .
(Mateo 5:21-23)

Jesús aclara todos los fundamentos de la ley, diciendo que es más importante nuestro corazón y lo que cultivamos allí, que el hecho de reprimir los malos deseos, como el desear matar a alguien pero abstenerse. Es decir, a partir de Cristo el delito o pecado está en el corazón, en el deseo y no en su consumación. Quien se enoje sin motivo con alguien será juzgado y quien lo insulte será echado al lago de fuego, que es la muerte segunda; quien insulte a otro y no se arrepienta será juzgado como un asesino. Claramente la moral que exige el Mesías es más alta que la de la ley de Moisés, pues no tolera la hipocresía. Aquí Jesús está cumpliendo la profecía de que Dios escribiría la ley en nuestros corazones, recordemos que Jesús habló siempre las palabras de Dios.

«Ustedes han oído que se dijo, a los ancianos `No cometerás adulterio;´ pero les digo que quien mire a una mujer con deseo, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. (Mateo 5:27-28)

Lo mismo ocurre con éste mandamiento, Jesús lo eleva al nivel justo donde debe estar; el adúltero no es quien comete el pecado de consumar el adulterio, sino quien lo tiene en su mente y en su corazón. Vemos pues que el Mesías lejos de abrogar la ley, la está poniendo todavía más pura y exigente. Ésta “nueva ley” es el requisito para entrar en el reino de Dios. Dios quiere cumplir su plan de tener un pueblo de reyes y sacerdotes verdaderamente santos. Digo “nueva ley” aunque realmente no es nueva, sino la que Dios pretendió para el hombre aún desde el principio.

«Ustedes también han oído que les fue dicho a los de los tiempos antiguos, `No harás promesas falsas, sino que cumplirás lo que has prometido al Señor ,´ pero les digo, no juren: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado para sus pies ; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jurarás por tu cabeza, porque ni siquiera puedes hacer blanco o negro un cabello. En cambio que tu `Si´ sea `Si´ y que tu `No´ sea `No.´ Pues lo que sea más que esto es del mal. (Mateo 5:33-37)

Jesucristo es sin duda aquel profeta que habría de venir, quien tiene autoridad para dar la palabra de Dios a los hombres. Reiterativamente reemplaza un mandamiento por otro, estos mandamientos que nos dio el Mesías son los que Dios pretendió desde el principio para sus hijos.

Entonces sean perfectos, tal como su Padre que está en el cielo es perfecto. (Mateo 5:48)

El llamado ahora es a la perfección, el Cristo estaba completando la ley, dándole a la humanidad los mandamientos perfectos de Dios. Cumpliendo lo que Dios había prometido desde tiempos antiguos a través de los profetas: que Dios enviaría un Cristo que aclararía todas las cosas.

Y, Moisés a la verdad fue fiel sobre toda su casa, como siervo, pero para testificar lo que se había de decir; mas el Cristo, como el hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si hasta el fin retuviéremos firme la confianza y la esperanza gloriosa.
(Hebreos 3:5-6)

Moisés fue un profeta fiel a lo que le dijo Dios y a lo que la terquedad del pueblo le permitió, pero Jesús es el heredero de todas las cosas, puesto que Dios le ha dado el señorío y el Reino, porque él es el hijo del hombre. Ahora somos el templo donde vive el Espíritu de Dios y Jesucristo es nuestro Señor, nuestro rey, si mantenemos la esperanza firme de su segunda venida o parousía, y el consecuente Reino glorioso de Dios.

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: Siempre divagan ellos de corazón, y no han conocido mis caminos. Así que, juré yo en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. (Hebreos 3:7-13)

El pecado endurece el corazón y no le permite creer, por esto es necesario al arrepentimiento. El arrepentimiento es en realidad un camino constante, llamado también “camino de santidad”, quienes van por éste camino de salvación, siempre están apartándose cada día más de todo lo que los aleje de Dios, crucificando las obras de la carne y viviendo solo para el espíritu, buscando hacer la voluntad perfecta de Dios en todo y confesando a Dios la maldad que nace en el corazón en todo momento y lugar.

Porque somos hechos participantes de Cristo, si retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza. (Hebreos 3:14)

Nos dice la escritura que es necesario permanecer hasta el fin para poder heredar el Reino de Dios que vendrá con la segunda venida del Cristo. La primera generación que fue sacada de Egipto, no pudo entrar en el reposo de Dios por su incredulidad y terquedad, con nosotros no será diferente si somos incrédulos y seguimos viviendo para el pecado y nos alejamos de Dios.

Porque también a nosotros se nos ha predicado el evangelio como a ellos; pero no les aprovechó la palabra predicada a los que la oyeron al no mezclarla con fe. (Hebreos 4:2)

No creyeron los antiguos y no les sirvió de nada escuchar el evangelio del reino de Dios, que también les fue predicado a ellos. Dios quiso que ellos fueran los primeros llamados reyes y sacerdotes, que fueran una nación santa, pero ellos no escucharon y se rebelaron, porque su corazón era terco; Moisés tuvo que darles leyes y mandatos humanos para que ellos no se alejaran del todo de Dios, aunque no iban a agradarlo como él realmente quería. Ahora Dios a través del Mesías nos trae de nuevo su invitación a ser su pueblo santo y a ser reyes y sacerdotes junto con su hijo, quien perfeccionó los mandamientos, quitando las cosas humanas de Moisés y dejando los mandamientos en su forma pura, tal como Dios se los dio a él. Tenemos pues un nuevo pacto a través del Cristo, un pacto perfecto que enfatiza en los mandamientos de Dios y nos los presenta renovados.

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; que como yo os he amado, así también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:34-35)

¿Dónde quedan pues los que dicen que ya no vivimos bajo los mandamientos de Dios? Jesús declara que todos los mandamientos que dio a la humanidad los recibió de su padre.

”Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.” (Juan 14:10)

También veremos en la escritura que la verdadera fe se demuestra con obras de fe, como dice Santiago:

Alguno podrá decir: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe.

Éste tema de la fe y las obras está bien ampliado y explicado en otro estudio titulado “la victoria de los creyentes” que el lector interesado en profundizar lo puede encontrar en google.

Hemos visto que Jesucristo no pretendió en ningún momento abrogar los mandamientos de Dios, sino antes aclararlos y darlos en su justa medida. Muchos en la actualidad dicen que ahora estamos bajo la gracia y no bajo los mandamientos, pero honestamente los que afirman tal cosa no entienden ni siquiera en qué consiste lo que enseñan con tanta seguridad:

El fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida; de lo cual apartándose algunos, se desviaron a vanidad de palabras; queriendo ser maestros de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman. Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legítimamente (1 Timoteo 1:5-7).

Otras falsas sectas alegan que el pecado no existe, otras que podemos hacer lo que queramos y que no hay condenación. Pero la Biblia nos dice que:

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del Unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas (Juan 3:17-19)

Todo el que hace lo malo no cree en Jesús, puesto que la fe en Jesucristo se demuestra por sus frutos de arrepentimiento, el apóstol Pablo habla mucho del tema en sus cartas, miremos lo que dice en un Romanos 8:1:

Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en el Cristo Jesús, que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Creer en Jesús es vivir conforme al Espíritu, es decir, hacer la voluntad de Dios y no la voluntad de la carne. Por esto se ha malinterpretado lo que significa la gracia de Cristo, y muchos piensan que por la gracia pueden vivir de acuerdo a los deseos perversos de su naturaleza pecaminosa, y siguen en su avaricia, en los deseos de los ojos, en la sed de fama, poder y vanagloria; pero la escritura nos demuestra en diferentes oportunidades que Dios es exigente con los que llama y demanda de ellos santidad, pureza y exclusividad.

La gracia de Jesucristo

Lo que realmente significa:

Por tanto, teniendo un gran Sumo Sacerdote, que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:14-16)

Para empezar tendremos que analizar lo que significa la palabra gracia. El término que se usó en el manuscrito griego es: kharis, término que es la raíz de las palabras carisma, caridad, entre otras. Significa básicamente misericordia y amor incondicional, un amor que es “a pesar de” ; si miramos el pasaje anterior de hebreos podemos ver que ésta definición encaja perfectamente con el contexto. Es pues la gracia el favor inmerecido de Dios, “algo” que Dios nos ha dado porque se compadece de nosotros y quiere ayudarnos a pesar de todo. Éste es el significado más claro de la palabra gracia. A través de Jesucristo, Dios nos ha dado su perdón gratuitamente, Dios ha perdonado el pecado y no quiere tomarlo en cuenta, también en Jesucristo nos muestra cual es su voluntad para los hombres, que vivamos como Cristo vivió, que sigamos su ejemplo, y como estamos perdonados, podemos ser llenos del Espíritu Santo de Dios, que nos capacita para vivir una vida dedicada a Dios. Ése es el regalo inmerecido que nos dio nuestro Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

Dios nos dio a su hijo. Dios nos dio sus mandamientos a través de su hijo. Nótese que dice que todo aquel que crea en él no se pierda. Como hemos visto, creer en el hijo de Dios es un concepto amplio, no basta con creer que solo hay un Dios y que Jesús es hijo de ese Dios, sino que nuestra fe se demuestra por las obras de fe que hablarán por nosotros; no basta con creer que Jesús es el hijo de Dios, pues los demonios también creen eso, es necesario vivir como él vivió. Los apóstoles constantemente nos darán el mismo reporte en todas sus cartas.

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. (1 Juan 2:3)

El apóstol Juan dice que la forma de reconocer quien conoce a Dios es viendo quien guarda los mandamientos de Dios que nos fueron dados a través de Jesucristo.

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él. (1 Juan 2:4)

Insisto ¿Dónde quedan los que dicen que no hay mandamientos?

Pero el que guarda su palabra, verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado en él; por esto sabemos que estamos en Él. El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo. Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. (1 Juan 2:5-7)

El apóstol Juan quiere que quede muy claro que la fe viene acompañada de un cambio de vida, una obediencia a los mandamientos de Dios, a su voluntad. En ésta línea de pensamiento entendemos que el perdón de pecados es un don gratuito de Dios, pero la salvación es una decisión que debemos tomar nosotros mismos. Dios no va a revocar el libre albedrío que nos ha dado. Estamos llamados a la salvación, pero debemos cumplir ciertos requisitos para alcanzarla; como permanecer hasta el fin, no complacer nuestros deseos perversos, arrepentirnos y confesar nuestro pecado constantemente – a fin de que tengamos la victoria sobre el pecado siempre – para que el pecado no se enseñoree sobre nosotros, además debemos compartir con otros las buenas noticias del Reino venidero y vivir una vida que demuestre que estamos esperando a nuestro rey en su parusía.

La ley y los profetas fueron hasta Juan. De ahí en adelante la Buena Nueva del Reino de Dios es predicada y todos están forzando su camino hacia él. Pero es más fácil que el cielo y la tierra dejen de existir, a que un pequeño trazo de tinta caiga de la ley. Todo aquel que se divorcie de su esposa y se case con otra comete adulterio. Aquel que se casa con una que está divorciada de su esposo comete adulterio. (Lucas 16:16-18)

Jesucristo nos vuelve a decir la importancia de la ley. Aquí él declara que la ley jamás será abrogada. Pero si somos perspicaces notamos que al principio dice “la ley y los profetas”. Aquí Jesús se está refiriendo a la ley de Moisés obviamente. Más adelante vuelve a usar la palabra ley, pero para referirse a la ley de Dios, o mandamientos de Dios, esto puede comprobarse porque dice que cualquiera que se divorcie comete adulterio, mas en la ley de Moisés no era así, en la ley de Moisés un hombre podía repudiar a su mujer como vimos anteriormente. Jesús aclara que ése mandamiento de Moisés fue escrito por la dureza de corazón de los hombres pero que en el principio no fue así, ya que en el génesis dice que el hombre dejará a su padre y a su madre y la mujer también y se unirán para ser una sola carne; por lo tanto ya no son dos, sino uno; y lo que Dios une no lo debe separar el hombre.

¿Cómo podemos ser salvos pues? Realmente Dios es bondadoso pero exigente, es por esto que se nos da la siguiente promesa que resume el significado de la gracia:

Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, Abogado tenemos delante del Padre, a Jesús, el Cristo Justo; Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. (1 Juan 2:1-2) Y también tenemos ésta otra:

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

Conclusión

Habría muchas otras citas que podríamos leer y mucho más que decir del tema, pero espero que con las que presento aquí sean suficientes para aclarar el asunto. Con Jesucristo estamos bajo un nuevo pacto, incluso los hebreos también lo están, ya que bajo el nuevo pacto no hay diferencia entre el judío y el gentil (no judío de nacimiento). Bajo el nuevo pacto se ha establecido un nuevo sacerdocio y una nueva forma de adoración. Ahora los verdaderos adoradores adoran al padre en Espíritu y verdad, ofreciéndole sacrificios de alabanza y ofreciendo sus cuerpos vivos al servicio de Dios. Todas las ordenanzas del pacto de Moisés quedaron anuladas, el sacerdocio levita, los diezmos, los sacrificios de animales y las exigentes reglas de aseo como las de los animales que se deben y no se deben comer. Ahora estamos bajo el nuevo pacto y mandamientos de Dios perfeccionados, una ley perfecta que se podría resumir en dos mandamientos, pero que para poderla comprender mejor, Jesús expresó en muchos mandamientos, sin anular nunca los diez mandamientos de las tablas escritas por Dios. Hoy en día vemos un sinnúmero de falsos predicadores despreciando los mandamientos y predicando mensajes confusos de “sola gracia”, “creciendo en gracia”, “ya no estamos bajo la ley”, “la letra mata pero el espíritu vivifica” entre muchas otras, pero con el pasado estudio hemos visto el lugar correcto que debe tener cada uno de los términos, ahora si el lector puede entender la diferencia que hay entre los mandamientos de Dios y la ley de Moisés, y vivir a los pies del trono de la gracia, confesando sus pecados y recibiendo el perdón constantemente para apartarse del pecado cada día más, vivir dependiendo completamente de Dios. Ahora podemos entender bien porque Dios nos dice tantas veces:

Sean santos porque yo soy santo.( Levítico 11:14)(Mateo 5:48)(1 Pedro 1:16)

VENGA TU REINO



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice:

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos

Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

Las Parábolas del Reino, en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.

¿Qué es el Reino de Dios?

En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!

¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).

Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.

El Patriarca Abraham y el Reino

¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino

Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

El Gobierno Mundial de Jesucristo

Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.